26 de septiembre de 2010

De manguitos rotadores, operaciones y otras yerbas...





Así comencé el día martes pasado...


Estirado en una camilla, con los pies por delante,
mirando un techo blanco...

Y ahora, 5 días después, comienzo el día a las 5 y media de la mañana,
(hora en que habitualmente me levanto cuando estoy trabajando)
mirando un techo color crema (el de mi dormitorio)
y con una sensación de inutilidad que resulta abismante.


Espero que llegue el lunes, día en que una cierta comisión médica,
residente en Santiago, por cierto, 
decidirá si califica mi accidente como laboral,
o no,
si corresponde que la Mutual corra con los gastos de la operación,
o no.
En todo caso, igual tendré -de una forma u otra-
que operarme.
Me rompí el "manguito rotador", según el diagnóstico.
O más bien -como dice el kinesiólogo de la familia, Sebastián-
una parte de él: un tendón del hombro.
Probablemente el del infraespinoso. 
(Vaya uno a saber lo que es eso).


La cosa es que el futuro se ve oscuro,
y algo depresivo:
La operación se retrasa, 
la recuperación se retrasa,
mi regreso al trabajo se retrasa,
son al menos 3 a 4 meses para recuperarse,
y yo tenía todas las fichas puestas
en la puesta en marcha de "Ministro Hales",
donde mi empresa se ganó un jugoso contrato.
Debo estar sano el 2 de enero,
o perderé ese trabajo,
y deberé seguir en el lugar que ahora estoy,
perspectiva  que -lamentablemente-
no es el mejor incentivo para la recuperación de nadie...


Cosas que pasan... dirá alguien.

Mas, no puedo evitar preguntarme:
¿porqué me pasan a mí?
Ni siquiera puedo pasar la pena tomando una cervecita...
la úlcera no me deja.
:(


.

7 comentarios:

Reca dijo...

Estoy leyendo una novela en la que se da la siguiente situación:
El protagonista, para algunos asuntos legales (seguir vivo) necesita acreditar un título de médico (sin serlo, por supuesto) y para eso debe ser examinado por una comisión médica. Todo se prepara de la siguiente manera:
El candidato declara no conocer el idioma de la comisión, por lo que dará el exámen mediante un intérprete. Los examinadores hacen las preguntas, son respondidas por el examinado y traducidas por el intérprete, como este último es un muy buen médico, las respuestas son correctas y la comisión dictamina que el examinado obtiene el título.
El examinado responde honestamente y la comisión escucha las respuestas correctas, todo es legal, firmado y timbrado.

¿A santo de que viene el cuento?, bueno, a que ultimamente se trata de disminuir los accidentes laborales en las empresas, en beneficio de la integridad física de los trabajadores, la imagen de la empresa y, por supuesto, de las estadísticas.
Entonces es de suma importancia determinar si hubo o no accidente, y así, el individuo sufre un percance -eso está claro-, y la comisión dictamina acerca de dicho percance -eso también está claro. Todo legal y con los impuestos al dia.
¿Entonces por qué al final resulta que el individuo que tuvo un accidente, realmente NO se accidentó?
Porque al parecer hay un eslabón en la cadena que está encargado de "traducir" los hechos de manera que el resultado de dos más dos sea tres, porque de otra manera no se puede explicar como una caida con resultado de esguince de tobillo, termine siendo un problema de salud causado por una "enfermedad preexistente".

Finalmente la empresa sigue acumulando "horas/hombre sin accidentes", los jefes cumplen con su empresa, los prevencionistas cumplen con su deber y los médicos hacen su trabajo. ¿A quién le importa que el hilo se haya cortado por lo más delgado? A nadie, mientras la máquina funcione suave y eficientemente, pintada de ese inmaculado color blanco propio de ciertos sepulcros...

tito dijo...

Lamentable accidente. Pero siguiendo la línea del Reca, acá en la empresa hubo un trabajador que fue objetado por la Mutual para trabajar por una audiometría alterada.
Como era plazo fijo, no se le renovó su contrato. Pero este trabajador que estaba jubilado por esta misma empresa por edad, presentó los papeles de enfermedad profesional en la misma Mutual.
Respuesta: señor, debe repetirse la audiometría. Después, debió ir a una audiometría a la Asociación Chilena de Seguridad, ya que en la Mutual dicho exámen determinó que estaba bien, que no había enfermedad profesional.
En seguida se le pagó un viaje a Santiago para una tercera audiometría ya que no su sordera no era de origen laboral.
El trabajador no entendía nada, primero le dijeron no apto para trabajar y cuando se dieron cuenta que tenían que pagar una pensión le dijeron sí puede trabajar.
Pasaron muchos meses y espera que espera el dictámen de Santigo.
Ignoro el final, porque la empresa se cambió a la ACHS y ese ex trabajador no ha vuelto por la oficina

CeciliaCastillo dijo...

¿Qué tendrán que ver todas estas disquisiciones bizantinas con el puro y no muy simple dolor del hombro de Rodrigo Castillo que, puchas, hermano, nadie puede... nadie puede...
Hay que conseguir un zahumerio, una contra o en definitiva prohibirle a los gatos que "orinen" cerca de ti, pues !!!!!

Reca dijo...

¡Pero claro que tiene que ver! si al final Rodrigo sabe perfectamente que es lo que le duele, pero el Sistema tiene que determinar, cientificamente, si el dolor le proviene de un accidente laboral o uno de tránsito, de una enfermedad nueva o una preexistente o, por último, de un mal de ojo, lo malo es que revisé el Plan Auge y este último no me figura...

Rodrigo dijo...

El "mal de ojo", por si no lo sabían, está plenamente cubierto por el AUGE, pero si, y sólo si, proviene de una Gitana legítima, debidamente acreditada ante el Ministerio de Salud, y con sus imposiciones al día...

En este país, todo funciona como corresponde, y de acuerdo a la normativa vigente...

¿Qué creían?

Rodrigo dijo...

Y así fue como la comisión dictaminó que no me accidenté, en modo alguno...

Cabe ahora esperar el resultado de la apelación, la que quedó en manos del personal más ineficiente que se ha visto (conocidos como "prevencionistas"), y luego, una vez rechazada, que no espero otra cosa, volver a trabajar como sea...

tito dijo...

A veces los comités paritarios son eficientes y ayudan. En otros casos hay sindicatos que pueden influir favorablemente .
En lo personal, soy partidario de usar las influencias porque Chile es país de "relaciones humanas" mal llamados pitutos y como creyente obvio que también apelo a las influencias divinas con excepción de San Expedito que no está en mi lista