martes, marzo 20, 2012

Me sumo a los Indignados...

Protesto enérgicamente.

¿Por qué aparecen precisamente en la semana en que no estoy aquí, y permanezco incomunicado?

Injusticia.

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jueves, marzo 15, 2012

A propósito de lo "politically correct" (La traducción no es de lo mejor pero le hace empeño)

Caperucita Roja politicamente correcta.

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.
- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.
- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. Respondió Caperucita:
- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial (en tu caso propia y globalmente válida) que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.
Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:
- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.
- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.
- ¡Oh! -repuso Caperucita. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.
- Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.
- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes! (relativamente hablando, claro está, y, a su modo, indudablemente atractiva).
- Y… ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!
Respondió el lobo:
- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy…Y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente…
- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.
- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre.Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

© James Finn Garner: Cuentos infantiles políticamente correctos. CIRCE Ediciones, S.A. Barcelona.
© Ilustraciones para el cuento tomadas de aquí. Gracias.

viernes, marzo 09, 2012

Una película nueva, de hace cien años...

No me digan nada, estoy esperando que llegue la película John Carter para ir a verla. Ya se que me voy a encontrar con algunas sorpresas, pero, cuando se trata de adaptaciones al cine de obras literarias, ya estoy acostumbrado a ver cualquier cosa.
No pienso verla con afán crítico, quiero verla de la misma manera como leí las novelas de Edgar Rice Burroughs, es decir con la imaginacíón abierta a cualquier fantasía.
Supongo que sucederá lo de siempre, que después de ver la película muchos se asombrará de saber que se basa en un libro y tratarán de leerlo. Supongo también que al leer aunque sea uno de los libros que conforman la Saga de Marte (son 11) descubrirán, de nuevo asombrados, como las fantásticas aventuras de John Carter en Marte han servido de alimento a innumerables guionistas de historietas y de cine, de los que pasaron sin pena ni gloria a los que lograron la fama, desde Flash Gordon hasta Avatar, pasando por la muy célebre Star Wars.
Así, de seguro en la película aparecerán monstruos espantosos y terribles, a los que el héroe vencerá indudablemente. También, como debe ser, mucha esgrima con enormes espadas. Solo me queda una duda, ¿seguirán siendo los marcianos ovíparos?, hace cien años, cuando fue escrita la primera novela, eso no causó mayor problema, pero ahora ¿encontrará alguien que eso no es políticamente correcto? Veremos... tengo curiosidad por saberlo...

martes, febrero 28, 2012

Huckleberry Finn pasado por cedazo

Tal vez sea un poco difícil juzgar el problema desde un lugar donde dicho problema no existe, pero supongo que, como lectores, algo podemos opinar.
Las aventuras de Hucleberry Finn es una novela de Mark Twain universalmente conocida, pero que no ha estado libre de críticas.
Una edición (en inglés) se publicó el año pasado con la palabra nigger (negro), considerada muy ofensiva, reemplazada por slave (esclavo).
En los EE.UU. esta situación desató algunas controversias, los defensores de la eliminación de la "N-word" aducen que la nueva edición permite que el libro pueda ser leído en muchas escuelas en las que está actualmente eliminado de las listas de lectura, ganando así más lectores. Según dicen, mejora la situación de los profesores que se sentían incómodos con la palabrita.
La N-word (¡qué eufemismo más estúpido) es usada 219 veces en la novela y los detractores de la edición corregida opinan que la acción de reemplazarla solo puede ser calificada de lo que es, censura, así, sin eufemismos como correcciónmejora.
De todos modos ese tipo de censura es muy común en la literatura para los que leemos traducciones, lo que sucede es que si no se tiene acceso a la obra original con difilcultad nos daremos cuenta de que creemos leer liebre cuando en realidad nos están dando gato....
Claro que hay ocasiones en las que la censura de las palabras "inapropiadas" cae en el ridículo, como cuando reemplazan la traducción de la palabra merde o shit por la letra m. como si los lectores fuéramos estúpidos (o tal vez por temor a que se ensucie el libro).
Bueno, entonces quedamos en que los negros de la novela de Twain ya no son negros sino esclavos, y a nadie le importa que la palabra esclavo se aplique también a los negros libertos, que muchos creen que todos los negros eran esclavos, que todos los esclavos eran negros y que cualquiera tiene derecho a corregir y mejorar incluso las obras maestras de la literatura universal...

martes, febrero 21, 2012

Como el ajo...


Las muchachas dejaron
hace tiempo de usar trenzas,
eso lo sé,
cualquiera lo sabe.
Lucen su pelo en desorden,
desgreñado,
descuidado.
en franca enemistad
con el cepillo y la peineta.

Pero que los ajos,
los ajos,
hayan seguido ahora el mismo camino,
me parece terrible,
horrible,
inaceptable, imposible.
¿Quién vió nunca un ajo con sus hojas, fuera de una trenza?
Los cortaban, sí,
de las largas trenzas en que venían,
y apilados por las vendedoras,
lucían en pequeños montones de tres por esto
o quizá cinco por aquello.

Pero nunca,
jamás,
se vió -como ahora-
a los ajos desordenados,
con sus hojas mal amarradas en viles atados,
como si fuesen
una verdura cualquiera,
y sobre el suelo amontonados.

¿Cómo fue que llegamos a eso?

¿Se preguntó alguien un día:
por qué deben los ajos ir en trenzas?
¿Se dijo:
esto atenta contra los derechos de los ajos,
contra su libertad de ir sueltos por la vida?
¿Se alzó alguien en su defensa,
en contra de la absurda tradición de atarlos todos juntos,
en ordenada, armónica, práctica trenza?

¿O habrá sido -simplemente- la desidia de alguno,
que no quiso darse el trabajo de trenzar,
despreciando la ancestral costumbre
por comodidad?
¿Se dijo alguien:
por qué he de trenzar, por qué he de hacer lo que hicieron mi padre y mi abuelo?
¿Será rebeldía, flojera o simple desgano?
¿Será que otros siguieron el mal ejemplo, en el afán de "estar al día",
de seguir la moda,
de ser diferentes, de no seguir lo establecido?

¿Cómo dicen?
¿Que aún quedan?
¿Que en tal o cual lugar aún se hacen, aún están?
Oh, lo sé, estoy consciente de ello.
Tan consciente como estoy de que una vez empezada una costumbre nueva, las tradiciones se pierden,
las tradiciones pierden.
No pueden competir con la imperante -universalmente generalizada- ley del mínimo esfuerzo...

Lustros viendo trenzas de ajo,
y jamás,
nunca,
pensé -ni una sola vez, ni por un instante-,
en las manos que las tejieron,
en las personas que las hicieron.
Hasta hoy,
hasta la hora en que esas trenzas desaparecieron.


Tal vez alguien busque un trasfondo en esto,
o crea ver en ello una cierta analogía,
pero lo cierto es que yo lo escribí pensando,
solamente,
en que alguien me quitó las trenzas de ajo.
Me las quitó y se las llevó al olvido,
como tantas otras cosas que hubo y ya no hay,
tantas cosas que se fueron
sin que nos diéramos cuenta de ello,
sin que lo advirtiéramos.

¿Qué seguirá?

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(imagen del trenzador de ajos, de http://www.portillo.es)

domingo, febrero 12, 2012

Permitido fotografiar y filmar...

Donde sí se puede tomar fotografías (por favor, sin flash) y filmar, es en el Convento de los Dominicos.
Un hallazgo casual, de esos en que se te ocurre leer un papel pegado en una pared, en la calle, y te enteras que se puede visitar el convento, a módico precio, con o sin guía, y con la posibilidad de tomar fotos.


Una de las primeras cosas que llaman la atención son estos mosaicos españoles, los más antiguos que se conservan, y que tienen 400 años. Bastante imperfectos, si se miran con ojo crítico, pero hay que pensar en que se hicieron en 1606.


Hay dos lugares del convento que requieren -sí o sí- de un guía: La biblioteca, antiquísima como el convento mismo, y la torre del campanario.

Esta última requiere de guía porque los estultos (por decirlo de manera culta) nunca faltan, y además del riesgo de que alguien se caiga campanario abajo (es bastante antiguo), también están las campanas. Y créase o no, hay gente a la que "le pican los dedos" por hacerlas sonar. Tanto así, que uno que subió con nosotros, pese a que se les advirtió que no se debía hacer, pese a que yo mismo le dije directamente que no debía hacerlo, tocó una de ellas. El pobre guía, que venía subiendo al final de todos, estaba muy molesto. Obviamente, el responsable era él.
(Lamentable tener que reconocer que el émulo del jorobado era chileno...)

Por cierto, aunque la vista desde el campanario es espectacular, y se sabe que desde allí se avistaba el arribo de los barcos a El Callao, hay que ser joven para subir hasta arriba. Confieso que llegué gateando al último piso (como iba de último, no se notó. El guía era muy discreto).




Esta es una vista del patio del convento, desde el campanario. Se alcanza a ver además el río y algo de Lima.


En ésta, se aprecia la Catedral y el Palacio Arzobispal, que también visitamos.


Y aquí una vista de la torre, desde el patio del convento (en el segundo piso están las celdas, aún en uso)
Se aprecia el San Miguel Arcángel coronando el campanario. (click para agrandar la imagen)


Aunque este convento tiene también catacumbas, éstas no se han abierto ni recuperado, como ocurre con las de San Francisco. Sólo se pueden ver las escaleras de acceso, cerradas. 


Sin embargo, debajo del templo hay una parte que sí se mantiene en excelente estado y a las que se puede ingresar sin problemas. Lo malo es que la luz es mala, de modo que la mayoría de mis fotos, al ser sin flash, salieron mal.
Hay enterrados allí muchos personajes importantes, incluso Virreyes del Perú.



La biblioteca, que se me estaba olvidando -como ocurre con la de San Francisco- te deja con ganas de ver, tocar y curiosear. Se entiende que eso no se permita, obvio. Obras como este libro de 1652 no durarían mucho si cada visitante lo tocara, hojeara o le sacara un recuerdito...


Este gigantesco cantoral se usaba a la hora de las oraciones (yo que estuve en ésas, ya no me acuerdo cómo se les llamaba), para que todos los presentes pudieran cantar sin problemas. En el coro del templo, puede verse otro similar (foto siguiente).



La sillería del coro tiene un trabajo en madera que te deja callado un buen rato. Al menos, a los que apreciamos tales cosas. por cierto, todo permanece funcional, y es utilizado, cientos de años después de creado. La madera proviene de Panamá, pues era más barato traerla de allá que de la selva peruana. La falta de caminos limitaba demasiado el acceso.

El convento se precia -y te lo hacen saber- de ser los depositarios de los restos de los tres santos peruanos: Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Masías.



Santa Rosa es a quien se le da más importancia. Tiene su propio lugar bajo el convento, bastante amplio, donde yace su cuerpo. Y digo su cuerpo literalmente, porque por razones que no comprendo a cabalidad, a los tres santos los enterraron sin cabeza. las cabezas, por su parte, se encuentran en un altar dentro de la iglesia, expuestas a la vista, y donde son veneradas por los fieles. No dejan de verse algo macabras, sobre todo la de la santa. Hay mucha luz en contra, y no puede uno acercarse (o no debe), de modo que cuesta sacar una foto que sirva.







Y eso, por ahora.
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jueves, febrero 09, 2012

Los desconocidos de siempre

A veces uno se arrepiente de no haber sido mejor estudiante. Si hubiese prestado más atención en las clases de geografía podría entender mejor lo que sucede acá.
Porque aunque miro y remiro el mapa de Chile no logro entender como es que la sequía que tiene afligida a la zona del Maule puede afectar a la cosecha de hortalizas en el valle de Azapa. A lo mejor existe una comunicación subterránea y yo me la perdí por estar pajareando en clases. Claro, por eso ahora no entiendo la explicación que me dan en la Feria, que las lechugas están caras "por la sequía".
¿También es por la sequía en el Maule que las papas están a $600 el kilo y las uvas a $1000? ¡en febrero!
"Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía."
Si, parece que Hamlet sabía de la existencia de los especuladores, esos malditos desconocidos de siempre.

domingo, enero 29, 2012

El Almirante Grau

En la ciudad de Piura, bastante al norte de Perú, nos encontramos con un museo dedicado al Almirante Grau, que por cierto es el máximo héroe de ese país, yo diría que más que Bolognesi.

Es una ciudad tan grande como Antofagasta, y está separada sólo por un río de otra ciudad contigua, de tal manera que en el fondo funcionan como una sola, y entre ambas superan los 460.000 habitantes.

Grau nació en esa ciudad, y aunque la verdad es que vivió ahí sólo hasta los 5 o 6 años, no es cosa de dejar pasar tal circunstancia. Por eso, la casa donde nació fue convertida en museo. Con un marino de guardia en la puerta, por cierto.







Y por cierto, no podía faltar la foto con el dueño de casa...




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sábado, enero 28, 2012

Novios

Estamos acostumbrados a ver algo como esto en las tortas de novios.




De modo que me sorprendió, y me reí bastante, al ver estos llamados "novios locos" en Tacna.





Por cierto que habían muchos más. Algunos muy actuales, como una pareja que está separada y volteados cada uno por su lado, hablando por celular...

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lunes, enero 23, 2012

Prohibido tomar fotografías, prohibido filmar.

Estuvimos en Lima.
Y uno de los lugares que visitamos, muy interesante, fue el Convento de San Francisco y sus catacumbas



Para quienes gustan de lo viejo, de la historia, de las reliquias, de muebles y arquitectura de centurias atrás, (léase nosotros)  resulta un paseo inolvidable, al que sólo restan valor dos cosas: El que no se pueda filmar ni tomar fotografías (ni siquiera sin flash), y el que al ser una visita guiada, hay que estar a merced del guía que te toque y soportar a los desatinados que nunca faltan, ni aún en lugares como éste.

Los guías podrían ser mejores. El que nos tocó -afortunadamente- era bueno, pero pudimos ver a otros que no lo eran tanto. Los peores son los del tipo ametralladora, que largan unas parrafadas que ni se alcanza a entender lo que dijeron.

Pero es una gran experiencia. Aunque están prohibidas las fotografías, Google (hasta que el SOPA o el PIPA dispongan lo contrario) muestra muchas imágenes que se han tomado desobedeciendo las normas. Yo no pude hacerlo, por más que tuve oportunidad y "me picaban los dedos" por tomar algunas.

(Imagen Google de la llamada fosa común)

Una de las cosas que llaman la atención es que los osarios presentan los huesos ordenados, de manera que en una hay sólo fémures y tibias, en otra cráneos, y en algotra huesos menores. Al preguntar al guía sobre eso, nos explicó que no es que esa fuera su disposición original, sino que al realizar las excavaciones, se encontraron capa sobre capa de cuerpos, separados por la cal y la tierra con que se cubrían, llegando algunas a profundidades de 4 metros, sin que se encontrara su fondo. Al volver a poner en ellas los cuerpos, se puso abajo "lo molido" por así decirlo, cubriéndolos en la superficie con los huesos más grandes, y por ende más enteros.  Alguna mente creativa fue la que dispuso los huesos de la fosa común en la forma que ahora se ven (foto), pero al ser encontrados estaban en el más absoluto desorden, ya que los esqueletos que allí había procedían de los muertos de clases sociales inferiores.



(Imágenes Google de visitantes menos escrupulosos)


Despiertan mucho la curiosidad una gran cantidad de puertas y rejas que permanecen cerradas, muchas de ellas intoncadas, y a través de las cuales -en la penumbra- se divisan más y más osarios, y pasadizos que no se sabe a dónde conducen. La tradición afirma que existen algunos corredores que comunicarían estas catacumbas con las de la Catedral y con el Convento de los Dominicos, situados a dos y tres cuadras respectivamente. Pero no se han hecho excavaciones para comprobarlo. Al parecer, falta interés.

En el convento, por otra parte, con todas sus antigüedades, nada nos entusiasmó más -a Rossana y a mí- que la Biblioteca...
Ahí sí que fue necesaria una perentoria mirada de mi mujercita, para recordarme que debía mantener las manos lejos de la cámara...

(Imagen Google)

Ni siquiera permitían pasar más allá de los dos primeros metros. Una crueldad, por cierto. Pero se entiende el porqué, cuando ve uno a cada tipo que va a visitar estos lugares... En las catacumbas, por ejemplo, vimos papeles, lápices e incluso un corazón de manzana entre los huesos.

La nota alta -durante nuestra visita- la dio un tipo petulante que, ya casi al salir de las catacumbas, dijo como al acaso a su acompañante:

- "Me impresionaron más las catacumbas de Roma..."  (evidentemente sus 1500 años más de antigüedad no tienen nada que ver en eso...)

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martes, enero 17, 2012

El cangrejo de la muestra número 4


La telenovela aún no termina señores !!! En mi último control con el urólogo me dijo que todo andaba bien con los exámenes, PERO !!! en la muestra número cuatro hay una pequeña partícula que merece dudas, así que la enviaremos a un nuevo análisis para estar seguros...

Bueno, ahora al parecer estamos seguros que esa pequeña partícula tiene células cancerígenas por lo que no quedará más remedio que operar y extirpar la dichosa glándula que a estas alturas sólo está ocupando espacio no más. Es de esperar que tenga cuidado el cirujano al cortar para que no me deje mas imposibilitado de lo que estoy...

He comenzado por los exámenes pre operatorios y luego sabré cuando estaremos en condiciones de "agendar" la operación.

En buen "romance" y para ser claro y conciso, tengo cáncer a la próstata.

martes, enero 10, 2012

¡A la orden!

La vida militar es algo particular, pero tiene algunos aspectos interesantes, sobre todo el ordenamiento con el que se realizan las cosas. El soldado obedece al cabo, el cabo al sargento, el sargento al teniente y así sucesivamente hasta llegar al Capitán General o al Mariscal.
La cuestión es sencilla, el cabo grita: --¡Pelao, tírate por la ventana!, el pelao responde: --¡a la orden, mi cabo!, va y se tira. Que la ventana sea la del primero, segundo o quinto piso no tiene importancia, nadie tiene que distraerse pensando en ese tipo de detalles.
Puede parecer algo extraño, pero el sistema no deja de presentar sus ventajas. En la vida civil la cosa es diferente.
--¿Vas a ir a comprar las verduras?
Bueno, lo que yo tenía en mente, y ya estaba haciendo, era leer el periódico, actividad que puede ser completamente inútil pero que no requiere de esfuerzo físico ni mental, esto último, claro, debido a la absoluta falta de profundidad de los periódicos. Respondo sin pensarlo:
--No...
--Entonces, ¿quién va a ir?

La segunda pregunta me desconcierta, estoy tratando de saber por qué Rusia no descarta que sus fracasos espaciales tengan "causas externas".
Digo estupidamente: --No sé...
Se desata una tormenta en día claro...
--¡Seguramente tendré que ir yo, si nadie más quiere ir tendré que ir yo. Como si no tuviera nada que hacer, pero yo tengo que hacerlo todo, porque nadie más quiere ir...!
Los truenos y relámpagos llenan el aire, hundo la cabeza entre los hombros en actitud defensiva, estoy seguro, muy seguro, que jamás dije  que no quería ir, mi pecado es solamente de ignorancia.
No queda más que negociar una retirada estratégica.
--Bueno, voy a comprar la verdura...
Pero falta todavía, la temperatura del aire baja...
--Mira, si no quieres ir no vayas.
No es cobardía, es solo que soldado que huye sirve para otra batalla...
--No, no, si quiero ir, voy ahora, dime que quieres.
Y me voy tan alegremente como puedo a comprar las verduras, después veré que problemas tienen los rusos y como puedo ayudar a solucionarlos.
Por supuesto que hubiese sido más fácil de la manera militar:
--¡Tienes que ir a comprar la verdura!.
--¡Muy bien, voy!

Y todos tan contentos.
Claro que ahora tengo otro problema, a ver, eran cinco de papas, uno de zanahorias, dos de cebollas, ajo, cilantro, ¿que más era? estoy seguro que había otra cosa, pero no me acuerdo.
Voy a llevar también tomates, lechugas y pepinos, ¿como no va a ser una de esas tres?
Ojalá acierte, en el ejército podría recibir un: --¡Pelao, dame veinte!
Pero en casa..., mejor llevo pimientos también, por si acaso...
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