11 de septiembre de 2011

Nota del Editor:

Por alguna extraña razón, el comentario de Tito en el post "El Flecha" no apareció, por más que intentó publicarlo 4 veces (doy fe).
La única explicación plausible es que Blogger sea "de derecha", y haya aplicado censura...

Pero yo pude publicarlo, de modo que les invito a leerlo, para que no sea vana su intervención.

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7 de septiembre de 2011

Nostalgia de la luz


Anoche tuve la suerte de asistir a la avant premiere de Nostalgia de la luz, documental realizado por Patricio Guzmán y quedé gratamente sorprendido por su factura y sobretodo por el vuelo poético del autor, donde a través de la astronomía hace una hermosa y profunda analogía entre el espacio profundo del universo y ese otro universo que lo constituye ese inmenso desierto donde hay seres que lo escudriñan escarbando la tierra y moviendo las piedras. Unos buscan vida en el espacio y otros buscan a sus seres queridos en ese suelo yermo...

“Nostalgia de la Luz” es un film sobre la distancia entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras en busca de sus familiares. ( extractado de la web)

Algunas consideraciones acerca del futuro del libro


Como definición se podría decir que un libro es una obra escrita, impresa o pintada sobre láminas de un material adecuado, pergamino, papel u otro de superficie lisa, unidas por un lado y provisto de cubiertas.

Por lo tanto la condición de libro estaría determinada por su condición física, su forma y fabricación.

Pero, si extendemos el concepto de libro hacia los orígenes de la palabra escrita, podemos llamar también "libros" a las obras que tecnicamente no lo son.

Los primeros materiales que usó el hombre para intentar transmitir sus ideas a otros, pero de manera que perduraran en el tiempo fueron los que encontró más a mano, la piedra y la tierra. Así, si consideramos que las pinturas de las Cuevas de Altamira contienen una narración, no sería demasiado exagerado pensar que constituyen una forma primitiva de "libro".

Por que libros son también, como colección de escrituras, las tablillas de arcilla, las tablas enceradas, las láminas de corteza de árbol y los rollos de papiro y los de pergamino.

El libro como lo conocemos hoy tiene su origen en el códice medieval y tomó su forma definitiva en el siglo XV, conservándose con pocas variaciones hasta pasada la mitad del siglo XX.

En algún momento la necesidad de conservar en poco espacio una gran cantidad de libros o documentos llevó al desarrollo del libro en microfilm, técnica fotográfica que permite la consulta o lectura mediante visores especiales.

Pero es cuando aparece el computador, que el libro toma una nueva y revolucionaria forma, el libro digital.

El libro digital es la expresión virtual de un libro impreso, es decir que en una pantalla se pueden hacer aparecer las páginas de una obra como si se tratara de páginas impresas, las que se pueden leer en forma relativamente fácil.

Pero una vez aparecido este nuevo formato de "libro", el llamado e-book (o libro-e) comenzó casi de inmediato la controversia entre sus defensores y sus detractores, cada uno de ellos tan apasionado como el otro.

Desde el punto de vista de los detractores del e-book, el libro tradicional mantiene su valor debido a más bien a consideraciones de tipo romántico, el placer de "sentir" el libro en las manos, el pasar las páginas con el dedo y el olor del papel, principalmente. Considerándose en contra del e-book aspectos tales como su frialdad al tacto, su falta de textura o la dificultad física que se puede tener para leer en una pantalla.

Pero si se trata de predecir el futuro del libro, indistintamente de su forma material, arcilla, papiro, pergamino, papel o bytes, es notorio que el e-book está ganando terreno rapidamente.

La primera ventaja del e-book es, de todas maneras, la cantidad de espacio que ocupa, cualquier biblioteca que pretenda albergar 20 mil libros necesitará de un gran espacio físico, mientras que 20 mil e-book, dependiendo del formato en que estén, pueden ocupar entre 5 y 20 gigabytes, y 5 gigabytes no necesitan ya de un disco duro entrando perfectamente en un simple pendrive o en una tarjeta SD. Si eso no es una ventaja, no se que podrá serlo, considerando todavía que si alguien prefiere el libro impreso, puede imprimirlo incluso en su casa.

Otra ventaja es la disponibilidad, no es necesario concurrir a una librería para adquirirlo o a una biblioteca para leerlo, las comunicaciones actuales permiten su descarga directa al computador o al lector electrónico.

También es muy importante considerar una ventaja que hace al libro electrónico definitivamente insustituible (por el momento) y es su facilidad de consulta. Cualquiera persona que haya tenido que estudiar gastándose largas horas de biblioteca pasando páginas y páginas de numerosos libros, solo para rescatar de ellos las páginas que le interesaban, que haya visto retrasados sus trabajos porque el que pidió el libro antes se demoraba en devolverlo, que simplemente no pudo consultar un libro determinado porque no estaba en su biblioteca, ¿cómo podría pensar que no es una maravilla el poder tener en la palma de la mano una biblioteca completa, rápida y fácil de consultar?.

Ahora, uno de los argumentos muy socorridos por los defensores del papel es la dificultad para leer en una pantalla. Concuerdo con que leer en una pantalla de monitor (de los antiguos) no solo es cansador sino también dañino, pero la tecnología actual ha avanzado de manera que ya quedó atrás ese leer un libro en una pantalla de computador y ahora existen dispositivos diseñados especialmente para leer en ellos, contando con ventajas tales como la llamada "tinta electrónica", que entre sus características tiene la de no cansar la vista.

Que estos dispositivos sean todavía costosos no es un argumento en contra del e-book, es un argumento en contra de su costo, y por lo demás bastante relativo, porque si alguien se queja de que un lector puede costar tranquilamente 150 dólares, yo le puedo decir que la última vez que fui a una librería con los mismos 150 dólares podía comprar, como mucho, cuatro libros.

Ahora, que la tecnología no está ni estará por el momento al alcance de todos, es verdad, pero eso involucra aspectos sociales y económicos que nada tienen que ver con el libro en sí.

Lo mismo vale para lo que significan los derechos de autor y la viabilidad de las empresas editoras. Esos son aspectos legales y comerciales ajenos a la comparación o la competencia entre el papel y la electrónica como medio de almacenamiento del conocimiento humano.

Creo que el futuro del libro está claramente --por el momento-- en el medio digital, mientras no aparezca otro distinto y mejor. No hay manera de detener su progreso y, los esfuerzos de algunos para impedirlo, me parecen tan infructíferos como los de los copistas por impedir la difusión de la imprenta o los de los dueños de empresas de diligencias para detener el ferrocarril.

Personajes muy famosos del mundo de la literatura se acaloran al presentar sus argumentos acerca de la inconveniencia del libro digital, pero me parece que solo están discutiendo acerca de si son galgos o son podencos...

6 de septiembre de 2011

El Flecha

Hace tiempo, y por meses, tuvimos problemas de personal. Por meses, nuestra empresa nos ponía trabas tras trabas, y la oficina de Reclutamiento nos daba píldora tras píldora, pero ninguna solución. No nos dejaban contratar a nadie. Después de meses de trámites, los rechazaban por cualquier cosa.

Mi jefe (el mismo que saltó del barco no hace mucho), se dió por vencido, y hacíamos el trabajo como podíamos con dos personas menos (él no, obvio, nosotros).

Un día, nuestro Gerente le envió un correo con los datos de dos personas, diciéndole que ocuparían los puestos vacantes. Él, entusiasmado, llamó a uno de ellos, para indicarle cuándo lo entrevistaría, y qué documentos debía presentar. El trabajador le dijo, extrañado: ¿entrevista? Pero, si yo ya firmé el contrato...
Y así llegó a trabajar con nosotros, saltándose todos los trámites y de un día para el otro, el Flecha.

Era un tipo tan especial, que a los tres días ya había adquirido el que sería su apodo oficial: el Flecha. ¿por qué el Flecha? Pues porque demostró enseguida cuán "rápido" era para hacer las cosas... y para aprenderlas.

Trabajó con nosotros -creo recordar- como 9 meses. Y nunca aprendió. No hubo caso. No aprendió ni lo más básico.
Recuerdo que, cuando llevaba 4 o 5 meses trabajando, me llamó el Jefe de turno del taller, avanzada la noche, para decirme que necesitaban una compra urgente, y que el flecha, que estaba de turno, no sabía cómo hacerla...

No es posible, pensé, ¿cómo es que en tanto tiempo no ha aprendido?
Le llamé, y le pregunté eso mismo, que cómo era posible que no supiera.
Me contestó:
- "Es que no sé"
- Pero, ¿cómo es que no sabes hacer eso todavía?
- "Es que no me han enseñado".

Indignado con sus compañeros de trabajo, que en 4 meses no le habían enseñado algo tan básico y tan importante en nuestra labor, hube de levantarme de madrugada (2 o 3 de la mañana), esperar a la intemperie, helándome, a que llegara una camioneta a buscarme, y fuí a hacer la compra yo mismo.

Llegado a la oficina, lo puse de pié al lado mío, y a la vez que hacía la compra y la solicitud de transporte urgente, le enseñé como proceder. Me aseguró que lo había comprendido, y entonces regresé al campamento a dormir, cosa que no pude hacer, pues tenía los pies fríos como trozos de hielo... y me llegaron las 5:30 esperando abrigarme y me tuve que levantar.

Al llegar a la oficina, al inicio del turno, reuní a los "viejos", y los reté, airadamente, por no haber enseñado debidamente a su compañero la forma de trabajar, cosa que era su obligación.
Se me fueron encima, alegando que sí lo habían hecho, y más de una vez... es más, uno de ellos me aseguró que le había preparado un procedimiento a seguir, con impresiones de pantalla, paso por paso, y se lo había impreso a modo de cuaderno, para que no tuviera problemas para hacer las cosas.

Llamado el flecha a aclarar la situación delante de sus compañeros, aceptó que era cierto que le habían enseñado, y aún que había recibido el cuaderno aquél. Le pregunté, entonces:

- ¿Y porqué me dijiste que no te habían enseñado"
- "Es que se me olvidó"...
- ¿Y dónde tienes ese cuaderno, por qué no lo usaste anoche?
- Es que lo dejé en la habitación...
- ¿?

- Pues esta noche, no te olvides de traerlo, ¿de qué te sirve en el dormitorio?

Y lo envié a dormir.

Siguiente noche, suena mi celular, a medianoche.

La voz del Jefe de turno, que me dice: Oye, wn, que necesitamos una compra urgente, y el flecha dice que no sabe cómo se hace.

- ¿Cómo que no sabe?!! Pero, ¿que no le enseñé anoche? Pásame con él.

- Oye, ¿que no te enseñé anoche a realizar compras?
- "Es que se me olvidó"...
- Y el procedimiento que te hicieron, ¿por qué no lo usas?
- "Es que se me quedó en el dormitorio..."
- Pero si te dije que no subieras sin él!!
- "Es que se me olvidó"...

Me hervía la sangre, pero me mordí la lengua, y le dije que estaba bien, que se sentara frente al PC, y siguiera mis instrucciones.

- Entra al programa de compras.
-¿Cuál?
-¿Cómo cuál? Al único que tenemos, hombre.
- Ah, ése.
-Si, ese. Ahora escribe XXXXXX
- ¿cómo?
- Que escribas XXXXXX y le des enter.
- ¿cómo enter?
- Que escribas XXXXXX y aprietes la tecla que dice enter [ #$%&&...]
- Ah, ya.
- ¿Lo hiciste?
- Sí.
-Bien, ahora ingresa los datos de dónde realizarás la compra, los nuestros, y la S de comprar (shop), y aprietas F5
- ...
- ¿Lo hiciste?
- Es que no sé cómo...
- A ver, en el primer espacio escribe XXXXXX, en el segundo espacio XXXXXX, en el tercero una S y luego F5.
- ...
- ¿Lo hiciste??
- ...
- Flecha, que si lo hiciste.
- Es que no sé cómo...
- ¿No sabes cómo, qué?
- Eso de efecinco.. ¿dónde lo escribo?

- #$%&¨**[]_¨]`^#&@ (lo insulté, lo admito....)

Después de desahogarme, le pregunté:

- Oye, ¿hay alguien contigo?
- Sí, el Jefe de turno, y todos los mecánicos (claro, si era un show, cómo no iban a estar todos).
- Dale el teléfono.
- Oye, viejo, por favor, saca al flecha de la silla, y ponte ahí.
- Qué, ¿tengo que hacerle yo la pega al flecha?
- ¿Quieres la compra, o no? Si la quieres, calladito y escribe... que no voy a levantarme hoy de nuevo.

En tres y medio minutos estaba la compra hecha, en cuatro más solicitado el transporte, y al cabo de otros cinco los respaldos impresos y firmados.


En otra ocasión, también de madrugada, me llamó nuevamente el flecha, diciéndome que le estaban pidiendo que enviara un correo con una solicitud adjunta, y que él no sabía cómo...
Mi paciencia es mucha, pero nunca tanta, de modo que llamé a nuestro jefe, y "le pasé la pelota", para que se encargara él.
Y él llamó al flecha, y le preguntó qué necesitaba.
Después de mucho hablar por teléfono, dando mil indicaciones, quedó (supuestamente), listo el envío.
Al rato después, nueva llamada. Era el flecha, diciéndole que no había podido enviarlo, que no sabía cómo.
Nuestro jefe, para evitarse nuevas explicaciones, encendió el notebook, se conectó a internet, consultó que era lo que estaban pidiendo, hizo una nueva solicitud, la adjuntó a un correo, en el que explicó lo que se requería, y se lo envió al flecha, a la oficina, desde su correo personal.
Luego lo llamó y le dijo que reenviara ese correo, escribiendo la dirección donde debía mandarse la solicitud, y le diera click en Enviar.
El flecha, obvio, dijo que lo tenía listo, y que lo enviaba ya.
Nuestro jefe, para desquitarse de que lo hubiera despertado, me llamó entonces a mí de vuelta, para decirme que se había solucionado el problema.

A la mañana siguiente, llegué a la oficina antes que nadie -como es mi costumbre- y le pregunté al flecha:
- ¿Y, reenviaste el correo que te mandó el jefe?
- No -me dijo- no pude...
- ¿Cómo que no pudiste?, Pero si le dijiste al jefe que lo habías hecho.
- "Es que no le entendí lo que me dijo"...

No entendió cómo se hacía eso de reenviar un correo.


Nadie se explicaba cómo es que nuestros reclamos en contra del flecha no llegaban a ninguna parte. Nadie se explicaba cómo es que a pesar de lo malo que era, seguía allí.

Me preguntó un día el Gerente que "cómo iba" el flecha (llamándolo por su nombre, obvio).
Yo le dije:
- Usted sabe que es tan difícil para nosotros contratar a alguien nuevo, que con tal de no perder un par de manos, yo he defendido hasta al peor de nuestros trabajadores ¿no es cierto?
- Si, lo sé.
- Pues, a ése par de manos, no lo voy a defender... es un cero a la izquierda. Por mí, trasládelo, despídalo, oquéséyo, pero líbrenos de él.

Me miró, y no hizo ningún comentario.


Un día cualquiera, el flecha no llegó a trabajar. Al día siguiente, nos llegó la noticia de que había presentado su renuncia, allá lejos, en la ciudad donde vivía. Uno de sus compañeros lo llamó, tiempo después, ahogado por la pregunta que todos nos hacíamos y nadie se atrevía a expresar, y le dijo:
- Oye, flechita, ahora que ya te fuiste, dí la verdad, quién era tu padrino, quién te contrató?

Después de mucho negarse, al fin lo admitió: había sido el propio Gerente, su primo, quien lo había traído.
Así se explicaban los largos meses que estuvo con nosotros, así se explicaba que pese a su ineficiencia, pese a que todos los jefes de área hablaban pestes de él, nadie había podido conseguir que lo despidieran... por cierto que a muchos se nos hizo un nudo en la garganta al saberlo, al recordar todas las cosas que sobre su primo le habíamos dicho a nuestro Gerente...

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4 de septiembre de 2011

Malas noticias...



Dícese, que ya no es válido el haber pasado agosto.
Dícese, que es necesario actualizarse.
Dícese, que de acuerdo a las estadísticas actuales, ya no es agosto el mes de peligro, sino octubre...

¿Será que es así?

1 de septiembre de 2011

Insolentes!

Mis muy estimados compañeros de trabajo me hicieron llegar un reconocimiento, y las correspondientes felicitaciones, por "haber pasado agosto"...

¿Habráse visto tamaña insolencia?
Si soy un muchacho aún...
(al menos en este blog, je je je)


¿Alguien se interesa por un ejemplar?

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