17 de abril de 2013

¡Feliz Cumpleaños, Lorena!

Parece que este Blog está muy poco frecuentado ultimamente, pero como siempre se dejaron acá los saludos de cumpleaños, no veo motivos para no continuar con tan saludable costumbre. Por eso:


12 de abril de 2013

La ley del Talión

Ojo por ojo, diente por diente,
vida por vida, dice la ley.
Oveja por oveja, burro por burro,
buey por buey.

Así, en cumplimiento de la nunca olvidada
Ley del Talión,
yo te pago ahora, querida hermana:
ratón por ratón...





(No he podido entregártelo, Ceci, pero hay un ratón esperando por tí. Un ratón cochabambino, de pura raza cochala, que te traje de Bolivia.)

.

Nota: Este blog empezó una noche, hace siete años, con un post sobre un ratón.Post que yace en el olvido, a estas alturas. Creo oportuno que este otro post ratonil sea el último que escriba en él.
          Ya no tiene gracia ni asunto, en verdad.





4 de enero de 2013

Y claro que me detuve...


Entre tantos grises edificios,
que nos ocultan el cielo y el sol;
entre tanto muro rayado y/o graffiteado;
entre tanto basurero rebosante y tanta calle sucia;
entre tanto mozalbete con los pantalones a medio caer,
y tanta muchacha chascona y mal vestida;
encontrarse por la calle
con un ángel de ébano y luenga cabellera,
cuyo blanco,
amplio
y vaporoso vestido
baila al compás de sus cadenciosos pasos,
amerita,
yo creo/digo/afirmo,
amerita detenerse un momento
sólo para verla pasar...



(Obvio que la versión que yo vi era mejor que la de la foto...)

 .

24 de diciembre de 2012

Y Santa (o ELViejito) pasó a la historia



 Sí, pasó a la historia, al menos en Antofagasta.

En las cada vez más numerosas casas cuyos dueños deciden engalanar con luces navideñas, cual si de enormes árboles se tratara, la figura del nórdico personaje y sus rojos y acalorados trajes, ha cedido paso a un nuevo protagonista

Un protagonista que, sin embargo, está tan fuera de lugar como el gordito de rojo en nuestras tierras: el reno.

Así es, el reno, que con este nombre y un aspecto cada vez menos similar a un reno y con más apariencia de ciervo, le ha quitado al famoso Santa (lésase viejito pascuero) no sólo los jardines, los balcones y aún los techos de las casas, sino también más de algún escaparate de las grandes y pequeñas tiendas.

El reno, protagonista principal de esta navidad...



14 de diciembre de 2012

Feliz Cumpleaños hermano


Que continúes siendo bendecido con buena salud, trabajo y felicidad.
Que tengas un bonito día y que disfrutes que aun te falta para llegar a los incómodos sixties.

Abrazos de tus hermanos, sobrinos y demás familiares....


1 de noviembre de 2012

Gitanilla


Conducía aquella tarde ajeno a todo, con la paz que solo puede sentir un hombre al enfrentar una solitaria avenida, detrás de un volante.

Al llegar a un cruce, dos autos habia ya esperando la luz verde.
En el más cercano, una joven mujer miraba fijamente hacia el frente, como si nada fuera más importante que el vehículo que la antecedía.
La verdad es que lo que hacia era pretender que no veía a la pequeña niña que estaba de pie junto a su ventanilla, intentando llamar su atención.

Era una gitanilla.

Una gitanilla que -con persistencia impropia de su edad-, permanecía junto a ella, mirándola con tanta firmeza como la que la joven usaba para mirar hacia adelante.

Unos segundos después de mi llegada, sin embargo, dejó la causa por perdida, tal vez pensando que podría tener más suerte conmigo, y se acercó a mi.

Soy un hombre que ha visto, y vivido, mucho.
De modo que no me impresionó la enorme parka que la cubría, al menos tres tallas mas grande, ni la larga y raida falda que bajo ella asomaba y se extendía hasta sus pies.

No me impresionaron los piececillos desnudos, anchos por la permanente falta de zapatos, que la acercaban a mí por sobre el caliente pavimento.

Tampoco lo hizo la suciedad de su mal trenzado cabello, ni la mugre que se disputaba su cara con las marcas dejadas por alguna enfermedad.

Nada de eso pudo impresionarme.

Pero si lo hicieron sus ojos.

Sus ojos, de un pálido verde, que reflejaban mucho más que la mirada de una niña. Era una mirada profunda, triste, vieja.

Me perturbaron, esos ojos.

Me hicieron sentir mal.

Y aunque sabía que si estaba allí pidiendo era sólo porque alguien la mandaba a hacerlo, decidí darle unas monedas.

 Al buscarlas en mi bolsillo, encontré además de ellas otra cosa: unas cuantas pastillas azucaradas. (Sí, pastillas, de ésas que mi madre insiste en darme cada vez que voy a su pieza, como si aún fuese un niño).

Bajé la ventanilla, y su manito-aún más sucia que su cara- se extendió hacia mí.

Puse en ella las monedas, y también las pastillas.

Cerró la gitanilla su mano, rápidamente, pero en su frente se hizo una ligera arruga de extrañeza, al notar que había algo más que monedas en ella.

Miró entonces lo que había recibido, y como por arte de magia, sus ojos cambiaron, su rostro se iluminó, una sonrisa asomó a sus labios y volvió a ser una niña otra vez.
Un gracias con extraño acento pero lleno de alegría brotó de su boca.

Su cara alegre fue lo último que ví de ella, porque un bocinazo detrás mío me obligó a partir. La luz verde frente a mí me obligaba a irme.

.

[La niña de la foto es una gitanita de Macedonia. Es la más parecida que encontré, aunque la mirada de ésta todavía es de una niña]