15 de febrero de 2011

Temple de acero


Los "remakes" me dan mala espina, debe ser porque es muy dificil encontrar uno que mejore la película original, y en muchos casos son definitivamente malos. Pero es dificil, no imposible, y esta nueva versión de Temple de acero (True grit) lo demuestra.
La novela en que se basan las películas es True Grit, escrita en 1968 por Charles Portis. Novela entretenida pero no mucho más que eso (creo yo, pienso yo, digo yo).
Cuando John Wayne protagonizó la versión de 1969, muchos dijeron que el papel estaba como pintado para el actor, ya bastante viejo y gordo, y la verdad es que lo hizo bien. Pero Jeff Bridges demostró en esta nueva versión del alcohólico, duro, insociable pero eficiente marschal Reuben "Rooster" Cogburn, que el papel podía ser mejorado y logra opacar al viejo Wayne (es que, perdónenme los admiradores de el "duke", Jeff Bridges es un gran actor). En 1969 el papel de Mattie Ross lo hizo Kim Darby, actriz que tenía en ese entonces 23 años (aunque lo hizo bien, se veía mayor de 14), en la versión de 2010 el papel corresponde a Hailee Steinfeld (cuya edad es 14) en una excelente actuación.
La película fue dirigida por Ethan y Joel Coen y demuestra que el clásico género del Western no está muerto como muchos creen, solo falta que alguien lo haga bien, como en este caso.

Rooster Cogburn: Dormiremos aquí y seguiremos por la mañana.
Mattie Ross: ¡Pero le prometimos a esa pobre alma que le daríamos sepultura!
Rooster Cogburn: El suelo está demasiado duro. Los hombres que deseen una sepultura decente debieran hacerse matar en verano.

12 de febrero de 2011

Otro cuento sería también si yo hubiera tenido una de esas para hacer que mis hijos me obedecieran...





El salto
Cuento de León Tolstoi

Un navío regresaba al puerto después de dar la vuelta al mundo; el tiempo era bueno y todos los pasajeros estaban en el puente. Entre las personas, un mono, con sus gestos y sus saltos, era la diversión de todos. Aquel mono, viendo que era objeto de las miradas generales, cada vez hacía más gestos, daba más saltos y se burlaba de las personas, imitándolas.

De pronto saltó sobre un muchacho de doce años, hijo del capitán del barco, le quitó el sombrero, se lo puso en la cabeza y gateó por el mástil. Todo el mundo reía; pero el niño, con la cabeza al aire, no sabía qué hacer: si imitarlos o llorar.

El mono tomó asiento en la cofa, y con los dientes y las uñas empezó a romper el sombrero. Se hubiera dicho que su objeto era provocar la cólera del niño al ver los signos que le hacía mientras le mostraba la prenda.

El jovenzuelo lo amenazaba, lo injuriaba; pero el mono seguía su obra.

Los marineros reían. De pronto el muchacho se puso rojo de cólera; luego, despojándose de alguna ropa, se lanzó tras el mono. De un salto estuvo a su lado; pero el animal, más ágil y más diestro, se le escapó.

-¡No te irás! -gritó el muchacho, trepando por donde él. El mono lo hacía subir, subir... pero el niño no renunciaba a la lucha. En la cima del mástil, el mono, sosteniéndose de una cuerda con una mano, con la otra colgó el sombrero en la más elevada cofa y desde allí se echó a reír mostrando los dientes.

Del mástil donde estaba colgado el sombrero había más de dos metros; por lo tanto, no podía cogerlo sin grandísimo peligro. Todo el mundo reía viendo la lucha del pequeño contra el animal; pero al ver que el niño dejaba la cuerda y se ponía sobre la cofa, los marineros quedaron paralizados por el espanto. Un falso movimiento y caería al puente. Aun cuando cogiera el sombrero no conseguiría bajar.

Todos esperaban ansiosamente el resultado de aquello. De repente alguien lanzó un grito de espanto. El niño miró abajo y vaciló. En aquel momento el capitán del barco, el padre del niño, salió de su camarote llevando en la mano una escopeta para matar gaviotas. Vio a su hijo en el mástil y apuntándole inmediatamente, exclamó:

-¡Al agua!... ¡Al agua o te mato!...

El niño vacilaba sin comprender.

-¡Salta o te mato!... ¡Uno, dos!...

Y en el momento en que el capitán gritaba:

-¡Tres!... -el niño se dejó caer hacia el mar.

Como una bala penetró su cuerpo en el agua; mas apenas lo habían cubierto las olas, cuando veinte bravos marineros lo seguían.

En el espacio de cuarenta segundos, que parecieron un siglo a los espectadores, el cuerpo del muchacho apareció en la superficie. Lo transportaron al barco y algunos minutos después empezó a echar agua por la boca y respiró.

Cuando su padre lo vio salvado, exhaló un grito, como si algo lo hubiese tenido ahogado, y escapó a su camarote.

FIN

7 de febrero de 2011

Reencuentro

A propósito de Cine, ya que hablamos de los Viajes de Gulliver y Viaje al centro de la Tierra.

Hace tiempo tuve la oportunidad (eso, oportunidad, porque estas cosas no ocurren muy seguido) de ver la excelente película de Ari Kaurismäki El hombre sin un pasado, buena de la categoría buena, a varios años luz de Hollywood. Supe después que es la segunda parte de la trilogía Finlandia de este director. Por supuesto que me pregunté inmediatamente --¿dónde están las otras dos partes?. Bueno, ya las descargué y vi la primera: Nubes pasajeras, lo que significó no solo un reencuentro con Kaurismäki sino también con los actores de El hombre..., Kati Oustinen, Sakari Kuosmanen y Markku Peltola.

Ilona y Lauri pierden sus trabajos al mismo tiempo, Lauri es demasiado orgulloso como para aceptar el seguro de cesantía, comienza entonces la búsqueda de una nueva oportunidad. Pero no son los únicos cesantes en Helsinski y la vida se pone dificil.

Hay situaciones totalmente extrañas (para nosotros) como por ejemplo: cuando la empresa debe reducir personal el jefe no quiere tener que elegir quien se va, así es que lo deja a las cartas, cada uno toma la suya y los perdedores se van, simplemente se van, sin escándalos, sin reclamos, solo se van.

Creo que El hombre sin un pasado es algo mejor, pero de todos modos esta película me gustó bastante. Claro que es posible que cuando la haya visto de nuevo (es de esas películas piden ser vistas de nuevo) cambie de opinión.

Un ejemplo de diálogo:

Gerente del restaurant: [Ilona está postulando a un trabajo] Para ser honesto, tu estás comenzando a ser muy vieja.
Ilona: Tengo 36.
Gerente del restaurant: Puedes morir en cualquier momento.
Ilona: Pero usted tiene 50
Gerente del restaurant: Si, pero yo tengo pitutos.

6 de febrero de 2011

Cuento: "¡Arriad el foque!" (Se adjunta fotografía de la autora)


¿Podrá ser que clasifiquemos a los participantes de este blog en algo así como: 1. Viejos graves; 2. No tan viejos pero igual graves; 3. Ni viejos ni graves; 4. Sueltos de cuerpo o livianitos de alma; 5. Jóvenes que a veces se atreven.

Bueno, aquí va un cuento que puede hacer sonreír a todas las categorías (aunque quizá con diversas motivaciones):




¡ARRIAD EL FOQUE!

¡Arriad el foque!, ordena el capitán.¡Arriad el foque!, repite el segundo.

¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo.

¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo.

¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo...

Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.

Ana María Shua

4 de febrero de 2011

viaje al centro... de la tierra?


Acabo de ver la última versión de "Viaje al centro de la tierra"; un film afortunadamente livianito, entretenido, con gran esfuerzo por mantenerse cercano a la versión escrita de Julio Verne. Lo MENOS fantástico de la película es: el centro de la tierra, todo lo demás es increíblemente fantástico, tanto, que casi no te molesta, más de un trozo, ya lo has visto en otras películas, tal como Indiana Jones u otra similar.
Al menos, me entretuve y, aparte de lo fantástico, no tengo otras quejas, los actores, simpáticos.
Estrenada en el cine, el año 2008.

2 de febrero de 2011

Entre corbatas y pájaros...





¿Se puede educar el gusto? Pocos dicen que sí, algunos lo han probado. Recuerdo un pianista que recorrió pueblos del sur de Chile ofreciendo conciertos en lugares humildes y de difícil acceso. La gente fue a escuchar y quedó encantada... Acciones como estas son pocas, pero qué tal si fueran varias y permanentes en el tiempo...

Leyendo a un bloguero (que me tinca pariente del excelente escritor Miguel Serrano) coincido con esta idea que expresa: "...A menudo se escucha decir - como parte de una bien orquestada campaña publicitaria, tanto nacional como planetaria -, que si la mayoría de los programas de televisión, películas y videos musicales están llenos de violencia, sexo, perversión y chabacanería, ello se debe a que eso es lo que la gente pide pues refleja la ambigüedad y problemática de la vida moderna. Sin embargo, es muy probable que ello no sea tan así, ya que al ser “bombardeado” el público en forma masiva, intensa y continua con esta anti-cultura de efecto desmoralizador y perverso, no es sorprendente que ese mismo público, así educado, luego termine pidiendo precisamente aquello que resulta desmoralizador y perverso. ¿Qué viene primero, el reality o la morbosidad de la juventud que de esta manera estamos educando?..."

Pienso en esto cuando leo los comentarios de cine en periódicos de otros lugares y no logro aceptar que nos esté vedado el acceso al cine de otras culturas que tan bien nos haría conocer y disfrutar. En El País anuncian por ejemplo el film francés La Chanson de Roland (libro que los viejitos debimos leer en el colegio en su idioma original y que - para que sepan los jóvenes- es el equivalente al Mio Cid de nuestro idioma) También anuncian una película turca que se llama La Miel ¿por qué no podemos ver una película turca? ¿O las españolas Vidas Pequeñas o Mil Cretinos? ¿O La Danse? Comparemos con las carteleras del Hoyt, Cinemark, Cinemundo...que nos condenan a ceder ante la campaña de estupidización yanqui. Y cuando llegan a ofrecernos una película chilena, tenemos que tener el estómago de soportar el vocabulario soez, la pésima pronunciación, y las innecesarias muestras de silicona delantera y trasera... (Yo al menos, me niego a pagar por bodrios. Por último esperaré que que me la sirvan obligada en algún viaje en bus).

Cuando en Santiago, tuve la oportunidad de ver cine en esas salas rascas y sobrevivientes con butacas antiguas y un poco de mal olor, pero donde todavía se pueden encontrar algunas corbatas de los cajones de arriba. Por ejemplo pude ver "Vincere", película italiana del mismo director que hizo L'ora di religione, y donde actúa la Giovanna Messogiorno. Un placer, antes que nada, escuchar hablar en italiano, y luego, la propuesta cinematográfica interesante, con una especie de coreografía en las escenas grupales. Independientemente de que te guste o no el como es tratada la figura de Benito Mussolini o el contenido general del film. Igual te queda la sensación de que estás intercomunicándote con "alguien" que te trata como ser humano inteligente, y no como si fueras tan estúpido que deben darte las escenas y las ideas digeridas y regurgitadas para que las tragues como pájaro bobo. Y eso... sí que da miedo. Que terminemos convirtiéndonos o convirtiendo a nuestros jóvenes en pájaros bobos....

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