17 de mayo de 2009

Catch 22




Ya el dolor me parecía insoportable, creo que se me reflejaba en la cara. Me miré en el espejo y decidí que si seguía así, me iba a arrugar de manera equívoca: con las comisuras para abajo y el "frunzo ceñido".

A falta de reumatólogo (el más cercano está en Antofagasta), visité al fisiatra ¿qué tal?. Lo primero que me dijo fue "Yo no soy reumatólogo". Luego me preguntó "por qué viene", a lo que le respondí, con la sonrisa chueca por el dolor, que me parecía que ya se me estaba acercando la fecha de vencimiento.

Con gran ternura, me hizo notar que luego de haber atendido numerosos pacientes con EA, podía asegurar que nunca había visto alguno que no tuviera un gran sentido del humor. Que todos entraban echando tallas o riéndose de sí mismos y de sus dolores, a diferencia de los pacientes de fibromialgia, artrosis y otras dolencias similares que mostraban tendencia a la depresión o "bajoneo" extremo.
Aparte, me recetó un AINE, más analgésico y más (hora fatal) un relajante muscular.

No me dio licencia, así es que al día siguiente partí a trabajar muerta de sueño, con náusea, pero sin dolor. Acostumbrada y obligada a dormir un promedio de cuatro horas diarias, me sentí Zombie los dos primeros días, el Segundo F casi se tiró por la ventana al ver que yo sólo sonreía y no los retaba, y al tercer día me agarró una jaqueca de padre y señor mío.

En conclusión, decidí hacerle honores al comentario del doc., y al siguiente día, después de una carísima ducha de diez minutos con agua muy caliente, partí a trabajar con la muñeca vendada, unos bototos viejos y suaves, un pantalón de invierno (aquí es casi verano aún), y caminando con una cojera indisimulable. Los remedios, fueron a dar al cajón del olvido.

Pensé entonces que quizá a esto se deba el mentado buen humor de los espondilíticos:
Pagas médico, compras medicinas, pero finalmente terminas autorecetándote y autoregulando tus dolores y malestares. Porque nadie sabe mejor que tú donde te aprieta el zapato...

13 de mayo de 2009

Huesos















A Lorena, que se queja de sus huesos

Huesos familiares, siempre doliendo,
queriendo ser (y son) protagonistas.
y se hacen notar, aunque mucho insistas,
pildoras tomando, friegas ungiendo.

Por mi parte, yo del frio me defiendo,
con mucha lana y ropa de andinistas,
pero se ríen, óseos bromistas,
y pertinaces, siguen afligiendo.

Que la rodilla, la cadera, el codo,
articulaciones, así las llaman,
mejor sería, nuestros padeceres...

Al fin y al cabo, si te duele todo,
si tanto molestan, si así se inflaman,
Castillo somos, por si no supieres.

9 de mayo de 2009

Al trabajo, con luna y frío

Hoy me sonríes, luna esplendorosa,
que brillando en el cielo del desierto,
compadeces mi helada, temblorosa,
entumida, figura que por cierto,
el destino implacable así ha dispuesto,
deba marchar en tan fria madrugada,
si con sueño quizá medio despierto,
a cumplir con el alma resignada,
bíblico precepto, sin sudor, no ganas nada.

8 de mayo de 2009

noticia de última hora

Les cuento a todos, que, por motivos totalmente ajenos a mi voluntad, pero realmente necesarios, me trasladaré a la ciudad de Calama, para continuar con mi vida. Este traslado se realizará intempestivamente, pese a algunas complicaciones y/o riesgos que existen. Viajo el lunes, comienzo mi diálisis el martes a primera hora, allá.
Momentáneamente Leo se queda en Antofagasta, preparando la mudanza para radicarnos -tal vez definitivamente- en Calama.
No se preocupen, esto es lo mejor que puedo hacer, dadas las circunstancias. Tito, tu me puedes ayudar, ya que tienes buenas conexiones con el "alto nivel". y Reca, nos podremos acompañar...

Sé que a algunos no les parecerá buena idea, pero poderoso caballero es don dinero, y, como estoy, se me hace difícil mantener una familia; cosa que en Calama, con casa propia (de Leo) nos evitamos el gasto de arriendo y movilización. Por supuesto, no trabajaré allá, al menos de momento, debo descansar y recuperar algo de salud.

deséenme suerte, la voy a necesitar...

para reir... o llorar...

Increíble, una Miss Panamá, al hacerle la pregunta: ¿Quien fue Confucio? contestó, suelta de cuerpo, que fué el que inventó la confusión, "chino japonés" de la antiguedad.
bastante confundida la niñita, no? no fué aquí, pero....

1 de mayo de 2009

recuerdos...


Hoy sin más, recordé unas historietas que leíamos. busqué una imagen y aquí está:


seguramente a más de uno le traerá recuerdos de otros tiempos, en otro lugar.